Amaneció el 16 de Agosto del 2008
Muy temprano a las 7:30 Hs la tripulación que no podía aun salir de su estado catatónico, sufrió una invasión a la paz reinante en la embarcación cuando más de
Una ves que nuestro tío trabajo, la muchachada de abordo vio la luz (no se entienda mal, saco la carpa). Luego de un excelente y completo desayuno (gracias a las buenas y completas compras hechas por el Capitán George) salimos a las 0840 del puerto de Núñez con destino al puerto deportivo de Colonia de Sacramento, UY (eso era lo que decían los que sabían).
El aspirante a Grumete Ezequiel y el primer oficial cocinero Julito, comenzaba a rezar un rosario pidiéndole a Dios que nos ayude con esta travesía.
http://www.youtube.com/watch?v=NGCnrqIsEIA - Dejo video del Capitan Anunciando la partida
El loco capitán no se hizo esperar (para demostrar tal condición), cuando a las 0910 ordeno al Aspirante a Grumete a tomar el timón y seguir el rumbo 090. Mientras tanto el y el tio luchaban contra la tecnología (perdón el GPS). El tío jamás pudo lograr el track de su dispositivo.
Siendo media mañana en horario que debido a las circunstancias no se puede precisar, el cielo se enojo. Del sudoeste apareció un típico cigarro (para los que no entendemos, amenaza de un pamperito, y para los que tampoco entienden esto, una tormenta = lluvia + viento).
Automáticamente se genero un zafarrancho de tormenta; algunos gritaban, otros se acordaban del check list no cumplido (Ej.; poner los rizos de la mayor). Hubo momentos de angustia, el aspirante fue rápidamente relevado de su posición (era el momento de que timonearan los que sabían).
Inexplicablemente luego de estar preparados para capearlo (aguantar lo que se venga) , la tormenta paso. Para entonces, el capitán y el tío tenia excelentes trajes de agua, botas y estaban preparados para el diluvio. El pobre aspirante a grumete y el cocinero estaban lo que dice en la jerga diaria en bolas....
Al rato la paz volvió a la embarcación, pero “una calma chica reino el Río de la Plata”, los expertos dijeron venimos de placer sigamos con el motor y dejémonos de joder. Esta excelente decisión fue vista positivamente por el aspirante Ezequiel y el cocinero, ambos retomaron sus posiciones.
El cocinero al mediodía deleito con una picadita de salame, queso y mortadela, el gancia para algunos y el vino para otros hacían de la mañana un placer la navegación. Todavía algunos se preguntan como el capitán dejo tomar alcohol al grumete quien, a partir de ese momento empezó a describir rumbos erráticos sobre la derrota (rumbo) original ( obvio del GPS, no se vio en toda la navegación una carta marítima, tampoco un piloto automático) y a tirar
finos a los barcos hundidos...
Transcurría la navegación placenteramente cuando el cocinero grito ¡Entro Agua!, el capitán bajo raudamente a la cabina , el cocinero estaba con su rostro desencajado y no dejaba de repetir una y otra vez ¡Agua! ¡Agua!
La preocupación llego atemorizar al capitán quien mostró todos sus dones tratando sacar el agua con una bomba de achique manual, que no servia para espiar. Descubrimos que no nos estábamos hundiendo vaya a saber que pasaba. La cara del grumete ya no era feliz, pero seguía cuadriculando el Río de la Plata.
En la aproximación al puerto de destino, el tío oficial de cubierta, toma el timón (dijo “deja yo la tengo clara, lo hice muchas veces). No paso mucho tiempo cuando un ruido muy fuerte, corto el chorro al capitán que estaba en el toilette. El grumete y el cocinero se miraron y dijeron “somos el TITANIC” nos hundimos. afortunadamente... falsa alarm. Pero aun la tripulacion esta tratando de bajar los huevos de la garganta.
Ya llegados a puerto de destino, luego de hacernos lugar pudimos amarrar, el puerto estaba lleno de veleros y yates que se disponían a compartir el fin de semana con nosotros (perdón quise decir, el baño, a la ducha y los restaurantes. En ese momento el aspirante tuvo un nuevo momento más de dificultad dentro de su travesía, cuando ya no podía culpar al tiro de sus pantalones y demostraba que aun no había encontrado la forma de subir y bajar de la embarcación sin pasar por un momento de angustia, la nueva mision del aspirante era conseguir hielo, para enfriar las bebidas con graduacion alcoholica y demas yerbas.
Esta mision resulto 150% exitosa, ya que el aspirante creo una red de contactos en el puerto, y pagando solamente el 150% del valor del hielo, se ahorro de caminar unas 20 cuadras.
Por ultimo, llegada la noche, luego de una tarde donde nadie recuerda nada (sera porque estabamos durmiendo) la tripulacion se dirigio al centro de la ciudad de Colonia para "picotear algo" el resultado fue: pescadito para unos, fondeau para otros, junto a unos buenos postres...
No hace falta aclarar que el dia termino con el fiel acompañante de la tripulacion: Juan el caminante....
continuara.....